Encarando el 2026 en modo post vacacional

Al volver de las vacaciones puedo llegar a sentir que voy por la vida a la velocidad de un glaciar, pero ya sabés, hasta el despegue de un cohete arranca despacito.

Madrid, 05 de Febrero de 2026.

Lago Nahuel Huapi

Canoa en el lago Nahuel Huapi. Villa La Angostura. Patagonia. Argentina.

Me costó más de lo esperado volver a sentarme frente a la computadora después de casi cincuenta días fuera de casa. Cuando trabajaba en la fábrica de muebles en Buenos Aires y regresaba de pasar unos días en la Patagonia, el bajón me duraba semanas. Ahora que tengo la suerte de poder estar metido de lleno en mis proyectos personales, muestras, talleres, fotografía de arquitectura y el fotolibro, tampoco se me hizo sencillo.

Supongo que volver siempre cuesta porque las vacaciones no solo nos sacan del ritmo, también nos recuerdan cómo se siente vivir sin apuro. Dormir un poquito más. Comer sin mirar el reloj, con más vino, más dulce de leche y otros placeres culposos. Y cuando volvemos, hay que reconstruir el deseo, reordenar las ideas, tomar carrera y renovar la subscripción del gimnasio. Volver al trabajo, incluso al que amamos, también es aceptar que el tiempo vuelve a escurrirse más rápido.

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